Más allá de la conclusión: la importancia pasada por alto del soporte postventa en las transacciones inmobiliarias y el compromiso profesional del abogado

La fase post-venta es una de las partes menos apreciadas del proceso de transmisión de la propiedad, y al mismo tiempo, una de las más decisivas para el resultado de la transacción.

A menudo existe una percepción común de que el trabajo del abogado consiste en redactar contratos, negociar cláusulas y que finaliza el día en que se firma la escritura ante notario. Sin embargo, la realidad es muy diferente.

La etapa post-venta de una transacción inmobiliaria se convierte muy a menudo en una fuente de decepción y frustración tanto para compradores como para vendedores. Si bien la firma de la escritura se percibe habitualmente como el final del proceso, suelen surgir en un segundo momento numerosos aspectos prácticos, legales y administrativos, justo cuando los clientes esperan que todo esté totalmente resuelto. Demoras en las inscripciones, cargas pendientes, incidencias bancarias, problemas en las transferencias de suministros o fallos de comunicación generan a menudo incertidumbre e insatisfacción. En muchos casos, los clientes se sienten desatendidos una vez producido el cierre.

La Importancia de la Fase Posventa. Tras la finalización, aún quedan pendientes varios asuntos esenciales, como las declaraciones fiscales y el pago de las retenciones aplicables, la inscripción de la titularidad en el Registro de la Propiedad, la cancelación de cargas o hipotecas, la transferencia de contratos de servicios públicos, la coordinación con bancos, la comunicación con las asociaciones de propietarios, asuntos del impuesto municipal sobre el incremento de valor de los terrenos, la gestión fiscal de no residentes y cuestiones administrativas posteriores a la finalización.

Soporte especial para Clientes Internacionales. Esto cobra aún más relevancia en las transacciones internacionales. Muchos compradores y vendedores no residen en España y no entienden el idioma, el sistema, y por lo tanto, confían plenamente en el criterio, la diligencia y la diligencia profesional y la capacidad de respuesta del profesional que los asiste.

La excelencia profesional, por lo tanto, no se define únicamente por la negociación de un buen contrato. Se construye manteniéndose disponible cuando surgen preguntas, muchas de ellas durante la fase posterior a la finalización.

Los problemas posteriores a la finalización son poco comunes. Cargos que no se cancelan debidamente, impidiendo futuras transferencias, liquidaciones fiscales incorrectas que derivan en procedimientos de inspección tributaria, embargos o gravámenes inesperados, deficiencias en las calificaciones del Registro de la Propiedad e inscripciones suspendidas, reclamaciones de las comunidades de propietarios, contratos de suministros que permanecen a nombre del vendedor, con el consiguiente riesgo de corte de suministro por impago.

Muy a menudo, la diferencia entre una experiencia fluida y satisfactoria y una frustrante radica en el nivel de compromiso del profesional en la fase postventa, después de que se ha completado la tarea (y el pago).

Un Compromiso Ético. Creemos que el ejercicio de la abogacía implica no solo responsabilidad técnica, sino también ética. Los clientes depositan una parte importante de su seguridad financiera y personal en manos del profesional que los asiste. La comunicación clara, el seguimiento proactivo, la transparencia, la capacidad de anticipar problemas potenciales y el apoyo genuino hasta que el proceso se haya completado en su totalidad son claves para una transacción fluida y una experiencia satisfactoria para el cliente.

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